Segundo año fiscal de Milei: el “equilibrio” se sostiene con más ajuste y con deuda que se capitaliza (no se paga).
• Resultado fiscal “en verde”, país en rojo: 2025 cerró con superávit primario de $11,7 billones y superávit financiero de $1,4 billones (0,2% del PBI), en un contexto de caída real de ingresos (-2,8%) por la recesión y nuevo recorte del gasto (-2,1%).
• El equilibrio fiscal se sostuvo ajustando partidas clave: el año confirma que el “orden fiscal” se apuntaló principalmente en subsidios energéticos, programas sociales y salarios públicos (y, en general, en recortes del gasto primario).
• Virtual eliminación de la obra pública: el gasto de capital fue el rubro más castigado con una caída de -9% real vs 2024 y más de -78% real acumulado vs 2023, consolidando la paralización de la inversión pública.
• “Baja” de intereses pagados, pero sube la deuda: aunque los intereses efectivamente abonados cayeron en términos reales, crecieron fuerte los intereses devengados que se capitalizan (LECAP, BONCAP, LEFI). No salen como pago, pero aumentan el stock de deuda.
• El dato que cambia el resultado: según cálculos citados de la OPC, en 2025 se registraron $75 billones de capitalización de intereses; si se incorporaran, el “superávit” informado se transformaría en un déficit superior a $70 billones.
• Se cayeron recursos extraordinarios y la recesión pegó al fisco: el ajuste fue necesario para compensar la pérdida de ingresos por fin del impuesto PAIS y la ausencia de ingresos “one-shot” de 2024 (moratoria/blanqueo, etc.), además de la recaudación con meses de caídas reales hacia fin de año.
• Estructura tributaria regresiva reforzada: el Estado se apoya en aportes/contribuciones y IVA; la composición de ingresos consolida un esquema donde pesan más los tributos sobre trabajo formal y consumo en el marco de la caída de los impuestos que gravan los patrimonios y ganancias de sociedades.
• Cambios con sesgo regresivo en Ganancias: pese a la reintroducción del régimen general para trabajadores y jubilados, Ganancias cayó en términos reales (-8%), mientras modificaciones en anticipos/certificados favorecieron a sociedades, profundizando un sesgo pro-empresa.
🔸Balance de dos años: entre 2023 y 2025 se acumulan caídas reales muy fuertes en componentes centrales: gasto de capital (-78%), transferencias a provincias (-63%), subsidios energía (-57%), programas sociales (-53%), transferencia a universidades (-37%), salarios (-28,5%), , entre otros; incluso jubilaciones contributivas quedan -3% vs 2023.
🔹En definitiva, la política-fiscal sostiene un “equilibrio” en el 2025 que no es sustentable si depende de recortar inversión y protección social y de patear intereses vía capitalización, es decir, de un déficit que se esconde “por debajo de la línea”.
Ejecución presupuestaria del SPN 2025
Segundo año fiscal de Milei: el “equilibrio” se sostiene con más ajuste y con deuda que se capitaliza (no se paga).
• Resultado fiscal “en verde”, país en rojo: 2025 cerró con superávit primario de $11,7 billones y superávit financiero de $1,4 billones (0,2% del PBI), en un contexto de caída real de ingresos (-2,8%) por la recesión y nuevo recorte del gasto (-2,1%).
• El equilibrio fiscal se sostuvo ajustando partidas clave: el año confirma que el “orden fiscal” se apuntaló principalmente en subsidios energéticos, programas sociales y salarios públicos (y, en general, en recortes del gasto primario).
• Virtual eliminación de la obra pública: el gasto de capital fue el rubro más castigado con una caída de -9% real vs 2024 y más de -78% real acumulado vs 2023, consolidando la paralización de la inversión pública.
• “Baja” de intereses pagados, pero sube la deuda: aunque los intereses efectivamente abonados cayeron en términos reales, crecieron fuerte los intereses devengados que se capitalizan (LECAP, BONCAP, LEFI). No salen como pago, pero aumentan el stock de deuda.
• El dato que cambia el resultado: según cálculos citados de la OPC, en 2025 se registraron $75 billones de capitalización de intereses; si se incorporaran, el “superávit” informado se transformaría en un déficit superior a $70 billones.
• Se cayeron recursos extraordinarios y la recesión pegó al fisco: el ajuste fue necesario para compensar la pérdida de ingresos por fin del impuesto PAIS y la ausencia de ingresos “one-shot” de 2024 (moratoria/blanqueo, etc.), además de la recaudación con meses de caídas reales hacia fin de año.
• Estructura tributaria regresiva reforzada: el Estado se apoya en aportes/contribuciones y IVA; la composición de ingresos consolida un esquema donde pesan más los tributos sobre trabajo formal y consumo en el marco de la caída de los impuestos que gravan los patrimonios y ganancias de sociedades.
• Cambios con sesgo regresivo en Ganancias: pese a la reintroducción del régimen general para trabajadores y jubilados, Ganancias cayó en términos reales (-8%), mientras modificaciones en anticipos/certificados favorecieron a sociedades, profundizando un sesgo pro-empresa.
🔸Balance de dos años: entre 2023 y 2025 se acumulan caídas reales muy fuertes en componentes centrales: gasto de capital (-78%), transferencias a provincias (-63%), subsidios energía (-57%), programas sociales (-53%), transferencia a universidades (-37%), salarios (-28,5%), , entre otros; incluso jubilaciones contributivas quedan -3% vs 2023.
🔹En definitiva, la política-fiscal sostiene un “equilibrio” en el 2025 que no es sustentable si depende de recortar inversión y protección social y de patear intereses vía capitalización, es decir, de un déficit que se esconde “por debajo de la línea”.
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