De FATE a ALUAR: industria, energía y poder económico Parte 2. La trama histórica de un monopolio asistido por el Estado

marzo 3, 2026 IPYPP Comments Off

🔹 El cierre de FATE y los despidos masivos expresan el declive de múltiples sectores industriales en un contexto de apertura importadora, recesión y caída del salario real, que vuelve cada vez más difícil sostener producción y empleo. Pero el informe muestra que detrás de la coyuntura hay una historia larga.

🔸 El Grupo Madanes Quintanilla se constituyó y expandió al calor del Estado. FATE nació en los años 40 y, más tarde, ALUAR se consolidó como único productor de aluminio primario del país mediante un esquema de promoción industrial que incluyó infraestructura estratégica, energía y logística. Con esa base, el holding armó una integración vertical que hoy combina industria, generación hidroeléctrica, transporte eléctrico y nuevos negocios energéticos.

🔹 La conclusión es clave. No se trata de presentar al grupo como “víctima” de la apertura. Aun cuando hoy critique el rumbo económico, el cierre de FATE también se entiende como parte de decisiones empresarias donde pesa más el resguardo patrimonial y la orientación hacia actividades de mayor renta que la inversión productiva para sostener empleo. Estos “hombres de negocios” no conforman una burguesía nacional que defienda un proyecto industrial. Predomina una lógica de valorización financiera, que subordina el desarrollo productivo a la protección del patrimonio y la captura de rentas.

🔸 Por eso el informe plantea un cierre político: si se busca desarrollo genuino, el Estado no puede retirarse ni limitarse a proteger sin condiciones. Hace falta regulación efectiva para orientar precios e inversión, limitar posiciones monopólicas u oligopólicas y exigir compromisos verificables de reinversión, innovación y empleo. Esto vale para Madanes Quintanilla y también para otros grupos dominantes como Techint. Sin ese marco, se repite el mismo resultado: enclaves rentables y altamente productivos capturados por los dueños, mientras el costo del ajuste recae sobre la industria orientada al mercado interno y sobre la fuerza de trabajo.