Los problemas metodológicos que sobreestiman su reducción
Los datos sobre pobreza e indigencia presentados por el INDEC mueven a duda. Las diferencias, más que importantes, que aparecen entre la evolución de los ingresos medidos por la Encuesta Permanente de Hogares y lo que surge de fuentes alternativas, nos permite suponer que hay una clara sobreestimación de los ingresos de la población considerada.
La resistencia oficial a actualizar la metodología de medición del índice de precios del consumidor lleva, lógicamente, a una subestimación de la canasta de pobreza. Por ende, la sobreestimación de los ingresos y la subestimación de la canasta, indica que el número presentado subestima la realidad en no menos de cuatro puntos.
Por otra parte, los indicadores que evidencian el descenso en el consumo masivo, el incremento en la morosidad y el ajuste fiscal que indica una reducción del 20% en el gasto social, son elementos de contexto que limitan la credibilidad de lo publicado por el INDEC.
No obstante, respetando lo presentado y trimestralizando la serie, eliminando el efecto distorsivo del aguinaldo, surge con claridad que la tendencia declinante de la pobreza se frenó en el tercer trimestre del 2025 y que el descenso de la indigencia se estancó a mediados del año pasado. En este sentido, el proceso de destrucción de empleo formal, acompañado del deterioro general de los ingresos y el incremento de la informalidad, indica que el descenso que se vivió luego del shock devaluatorio de comienzos del 2024 ya terminó y que ambas variables, pobreza e indigencia, vuelven a retomar una tendencia ascendente.”
La medición oficial de la pobreza al 2do semestre 2025
Los problemas metodológicos que sobreestiman su reducción
Los datos sobre pobreza e indigencia presentados por el INDEC mueven a duda. Las diferencias, más que importantes, que aparecen entre la evolución de los ingresos medidos por la Encuesta Permanente de Hogares y lo que surge de fuentes alternativas, nos permite suponer que hay una clara sobreestimación de los ingresos de la población considerada.
La resistencia oficial a actualizar la metodología de medición del índice de precios del consumidor lleva, lógicamente, a una subestimación de la canasta de pobreza. Por ende, la sobreestimación de los ingresos y la subestimación de la canasta, indica que el número presentado subestima la realidad en no menos de cuatro puntos.
Por otra parte, los indicadores que evidencian el descenso en el consumo masivo, el incremento en la morosidad y el ajuste fiscal que indica una reducción del 20% en el gasto social, son elementos de contexto que limitan la credibilidad de lo publicado por el INDEC.
No obstante, respetando lo presentado y trimestralizando la serie, eliminando el efecto distorsivo del aguinaldo, surge con claridad que la tendencia declinante de la pobreza se frenó en el tercer trimestre del 2025 y que el descenso de la indigencia se estancó a mediados del año pasado. En este sentido, el proceso de destrucción de empleo formal, acompañado del deterioro general de los ingresos y el incremento de la informalidad, indica que el descenso que se vivió luego del shock devaluatorio de comienzos del 2024 ya terminó y que ambas variables, pobreza e indigencia, vuelven a retomar una tendencia ascendente.”
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