El techo del ajuste: déficit de ingresos y la trampa de la deuda
Durante el primer semestre de 2026, el Gobierno volvió a registrar superávit financiero, aunque en un contexto de fuerte deterioro de los ingresos públicos, continuidad del ajuste sobre áreas estratégicas y expansión del endeudamiento a través de intereses que no se reflejan en el resultado fiscal. Con una recaudación en retroceso, el esquema de austeridad enfrenta límites cada vez más evidentes y sostiene el equilibrio de las cuentas públicas a costa del debilitamiento de las capacidades estatales.
📉 Los ingresos totales del Sector Público Nacional cayeron 5% en términos reales interanuales, mientras el gasto total se redujo 2% y el gasto primario 1,9%. Aun así, el Gobierno informó un superávit financiero de $1,45 billones (0,1% del PBI).
✂️El ajuste continúa profundizándose. En comparación con el primer semestre de 2023, el gasto primario acumula una caída real del 30,8%, con un desplome del 84,7% en la inversión pública, del 69% en las transferencias a provincias, del 59% en programas sociales, del 67% en subsidios a la energía y del 28% en salarios públicos.
🚨 En la comparación con 2025 también persisten fuertes recortes en partidas sensibles: programas sociales (-24%), transferencias corrientes a provincias (-47%), otros gastos de funcionamiento (-23%), gastos de capital (-12%), subsidios al transporte (-10%), salarios públicos (-7%) y asignaciones familiares (-7%).
⚠️ Algunas partidas muestran mejoras respecto del año pasado, pero siguen muy por debajo de los niveles previos al ajuste. Las jubilaciones crecieron 3% real interanual, aunque permanecen 9% por debajo de 2023. Las transferencias a universidades aumentaron 10,5%, pero aún se ubican 26% debajo de los valores de 2023. Los subsidios energéticos crecieron por la necesidad de amortiguar el impacto de los mayores costos, aunque siguen 67% por debajo de dos años atrás.
💸 El 92% de los ingresos provino de recursos tributarios. Los aportes y contribuciones a la seguridad social representaron el 36% del total y el IVA otro 20%, reforzando una estructura tributaria cada vez más dependiente de los ingresos laborales y del consumo, y con menor peso de los impuestos progresivos sobre la renta y el patrimonio.
📊 La recaudación volvió a deteriorarse. Cayeron en términos reales el IVA (-7,8%), los aportes y contribuciones (-3,8%), el impuesto sobre débitos y créditos (-1,6%), los impuestos internos (-14,1%), los derechos de exportación (-40,8%) y los derechos de importación (-18,8%). Aunque Ganancias y Bienes Personales mostraron leves mejoras interanuales por cuestiones extraordinarias, ambos continúan muy por debajo de los niveles de 2023.
💣 El superávit se sostiene mediante mecanismos que postergan obligaciones. Durante el semestre se acumuló una deuda flotante de $5,6 billones por gastos devengados pero no pagados, mientras que los intereses capitalizados de instrumentos como LECAP, BONCAP y LEFI alcanzaron $24,3 billones, monto que no figura como gasto pero incrementa directamente el stock de deuda pública. Si esos intereses se computaran, el superávit financiero se transformaría en un déficit superior a $22,8 billones.
El programa de ajuste muestra señales crecientes de agotamiento. Con una recaudación que pierde dinamismo, un sistema tributario más regresivo y una deuda que aumenta tanto por obligaciones postergadas como por intereses capitalizados, el superávit fiscal se apoya cada vez más en el recorte de políticas públicas, la paralización de la inversión estatal y el traslado de costos al futuro.
Ejecución presupuestaria 1er semestre 2026
El techo del ajuste: déficit de ingresos y la trampa de la deuda
Durante el primer semestre de 2026, el Gobierno volvió a registrar superávit financiero, aunque en un contexto de fuerte deterioro de los ingresos públicos, continuidad del ajuste sobre áreas estratégicas y expansión del endeudamiento a través de intereses que no se reflejan en el resultado fiscal. Con una recaudación en retroceso, el esquema de austeridad enfrenta límites cada vez más evidentes y sostiene el equilibrio de las cuentas públicas a costa del debilitamiento de las capacidades estatales.
📉 Los ingresos totales del Sector Público Nacional cayeron 5% en términos reales interanuales, mientras el gasto total se redujo 2% y el gasto primario 1,9%. Aun así, el Gobierno informó un superávit financiero de $1,45 billones (0,1% del PBI).
✂️El ajuste continúa profundizándose. En comparación con el primer semestre de 2023, el gasto primario acumula una caída real del 30,8%, con un desplome del 84,7% en la inversión pública, del 69% en las transferencias a provincias, del 59% en programas sociales, del 67% en subsidios a la energía y del 28% en salarios públicos.
🚨 En la comparación con 2025 también persisten fuertes recortes en partidas sensibles: programas sociales (-24%), transferencias corrientes a provincias (-47%), otros gastos de funcionamiento (-23%), gastos de capital (-12%), subsidios al transporte (-10%), salarios públicos (-7%) y asignaciones familiares (-7%).
⚠️ Algunas partidas muestran mejoras respecto del año pasado, pero siguen muy por debajo de los niveles previos al ajuste. Las jubilaciones crecieron 3% real interanual, aunque permanecen 9% por debajo de 2023. Las transferencias a universidades aumentaron 10,5%, pero aún se ubican 26% debajo de los valores de 2023. Los subsidios energéticos crecieron por la necesidad de amortiguar el impacto de los mayores costos, aunque siguen 67% por debajo de dos años atrás.
💸 El 92% de los ingresos provino de recursos tributarios. Los aportes y contribuciones a la seguridad social representaron el 36% del total y el IVA otro 20%, reforzando una estructura tributaria cada vez más dependiente de los ingresos laborales y del consumo, y con menor peso de los impuestos progresivos sobre la renta y el patrimonio.
📊 La recaudación volvió a deteriorarse. Cayeron en términos reales el IVA (-7,8%), los aportes y contribuciones (-3,8%), el impuesto sobre débitos y créditos (-1,6%), los impuestos internos (-14,1%), los derechos de exportación (-40,8%) y los derechos de importación (-18,8%). Aunque Ganancias y Bienes Personales mostraron leves mejoras interanuales por cuestiones extraordinarias, ambos continúan muy por debajo de los niveles de 2023.
💣 El superávit se sostiene mediante mecanismos que postergan obligaciones. Durante el semestre se acumuló una deuda flotante de $5,6 billones por gastos devengados pero no pagados, mientras que los intereses capitalizados de instrumentos como LECAP, BONCAP y LEFI alcanzaron $24,3 billones, monto que no figura como gasto pero incrementa directamente el stock de deuda pública. Si esos intereses se computaran, el superávit financiero se transformaría en un déficit superior a $22,8 billones.
El programa de ajuste muestra señales crecientes de agotamiento. Con una recaudación que pierde dinamismo, un sistema tributario más regresivo y una deuda que aumenta tanto por obligaciones postergadas como por intereses capitalizados, el superávit fiscal se apoya cada vez más en el recorte de políticas públicas, la paralización de la inversión estatal y el traslado de costos al futuro.
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