Superávit como regla, deuda creciente y una necesidad de dólares que absorbe más del 80% del saldo comercial proyectado
Informe conjunto del IPyPP-UP, IEF-CTAA e IDEP-ATE
El Gobierno presenta el superávit como regla inalterable. Pero el propio Presupuesto muestra un esquema en el que el ajuste se vuelve permanente, la deuda sigue creciendo y las necesidades de dólares vuelven a condicionar el programa económico.
📌 El Presupuesto 2027 proyecta hacia adelante el ajuste iniciado en 2023. El gasto primario del Sector Público Nacional pasa del 19,5% del PIB en 2023 al 14,2% en 2027 y el Marco Fiscal de Mediano Plazo prevé reducirlo todavía más, hasta el 13,8% en 2029.
Nuestro análisis identifica tres claves para leer el proyecto: supuestos macroeconómicos frágiles, el superávit convertido en regla superior y una trampa de austeridad que reproduce la necesidad de nuevos ajustes.
📉 Los supuestos vuelven a ser difíciles de sostener. Para 2026 el Gobierno había proyectado 10,1% de inflación y ahora estima 29%; esperaba que la inversión creciera 9,4% y hoy calcula una caída del 2,1%. Sin embargo, para 2027 vuelve a proyectar 4% de crecimiento, 9,2% de aumento de la inversión y apenas 18% de inflación.
⚠️ El problema es que el superávit se fija como objetivo inalterable. Si los ingresos quedan por debajo de lo previsto, lo que se ajusta es el gasto. Las partidas aprobadas por el Congreso funcionan así como techos y no como garantías de ejecución.
Ahí aparece la trampa de austeridad. El ajuste utilizado también para comprimir la demanda debilita aún más la actividad y la recaudación. A la vez, se resignan recursos de los sectores de mayor capacidad contributiva: los gastos tributarios equivalen al 3,67% del PIB y continúa reduciéndose el peso de Bienes Personales. Con el superávit fijo, una recaudación debilitada vuelve a exigir nuevos recortes.
Política económica antinflacionaria recesiva +Ajuste que comprime aún más la demanda + menor captación tributaria sobre la riqueza → menor recaudación → nuevos recortes → nueva contracción de la demanda.
💸 Y el superávit no detiene la deuda. En 2027 el Sector Público Nacional deberá obtener alrededor de USD 188.000 millones de financiamiento para afrontar unos USD 178.000 millones de amortizaciones y reducción de pasivos. Es una magnitud equivalente a alrededor de un presupuesto y medio y cerca del 95% vuelve al propio circuito financiero.
Mientras se prevén más de $324 billones de endeudamiento e incremento de pasivos, el gasto de capital de todo el año ronda apenas los $6 billones. Y aun después de semejante refinanciamiento, el endeudamiento neto aumenta en torno a $17 billones. Se toma deuda fundamentalmente para atender deuda y, aun así, la deuda crece.
💵 La otra restricción son los dólares. El Presupuesto proyecta un saldo comercial de USD 15.560 millones, pero la Administración Nacional enfrenta una brecha de divisas de aproximadamente USD 12.765 millones, equivalente al 82% del excedente comercial esperado.
Y esto ocurrirá en un año electoral, cuando una mayor dolarización de carteras puede competir por la disponibilidad de divisas y aumentar las tensiones cambiarias. El programa vuelve así a depender del acceso a financiamiento o asistencia externa, cuya disponibilidad no puede darse por garantizada.
🔎 El Presupuesto queda atrapado en dos circuitos que se refuerzan entre sí: una austeridad que reproduce la necesidad de nuevos ajustes y un sistema de deuda que absorbe enormes volúmenes de financiamiento y divisas sin traducirse en mayor inversión y capacidad de desarrollo.
Presupuesto 2027: la trampa de la deuda y el ajuste permanente
Superávit como regla, deuda creciente y una necesidad de dólares que absorbe más del 80% del saldo comercial proyectado
Informe conjunto del IPyPP-UP, IEF-CTAA e IDEP-ATE
El Gobierno presenta el superávit como regla inalterable. Pero el propio Presupuesto muestra un esquema en el que el ajuste se vuelve permanente, la deuda sigue creciendo y las necesidades de dólares vuelven a condicionar el programa económico.
📌 El Presupuesto 2027 proyecta hacia adelante el ajuste iniciado en 2023. El gasto primario del Sector Público Nacional pasa del 19,5% del PIB en 2023 al 14,2% en 2027 y el Marco Fiscal de Mediano Plazo prevé reducirlo todavía más, hasta el 13,8% en 2029.
Nuestro análisis identifica tres claves para leer el proyecto: supuestos macroeconómicos frágiles, el superávit convertido en regla superior y una trampa de austeridad que reproduce la necesidad de nuevos ajustes.
📉 Los supuestos vuelven a ser difíciles de sostener. Para 2026 el Gobierno había proyectado 10,1% de inflación y ahora estima 29%; esperaba que la inversión creciera 9,4% y hoy calcula una caída del 2,1%. Sin embargo, para 2027 vuelve a proyectar 4% de crecimiento, 9,2% de aumento de la inversión y apenas 18% de inflación.
⚠️ El problema es que el superávit se fija como objetivo inalterable. Si los ingresos quedan por debajo de lo previsto, lo que se ajusta es el gasto. Las partidas aprobadas por el Congreso funcionan así como techos y no como garantías de ejecución.
Ahí aparece la trampa de austeridad. El ajuste utilizado también para comprimir la demanda debilita aún más la actividad y la recaudación. A la vez, se resignan recursos de los sectores de mayor capacidad contributiva: los gastos tributarios equivalen al 3,67% del PIB y continúa reduciéndose el peso de Bienes Personales. Con el superávit fijo, una recaudación debilitada vuelve a exigir nuevos recortes.
Política económica antinflacionaria recesiva +Ajuste que comprime aún más la demanda + menor captación tributaria sobre la riqueza → menor recaudación → nuevos recortes → nueva contracción de la demanda.
💸 Y el superávit no detiene la deuda. En 2027 el Sector Público Nacional deberá obtener alrededor de USD 188.000 millones de financiamiento para afrontar unos USD 178.000 millones de amortizaciones y reducción de pasivos. Es una magnitud equivalente a alrededor de un presupuesto y medio y cerca del 95% vuelve al propio circuito financiero.
Mientras se prevén más de $324 billones de endeudamiento e incremento de pasivos, el gasto de capital de todo el año ronda apenas los $6 billones. Y aun después de semejante refinanciamiento, el endeudamiento neto aumenta en torno a $17 billones. Se toma deuda fundamentalmente para atender deuda y, aun así, la deuda crece.
💵 La otra restricción son los dólares. El Presupuesto proyecta un saldo comercial de USD 15.560 millones, pero la Administración Nacional enfrenta una brecha de divisas de aproximadamente USD 12.765 millones, equivalente al 82% del excedente comercial esperado.
Y esto ocurrirá en un año electoral, cuando una mayor dolarización de carteras puede competir por la disponibilidad de divisas y aumentar las tensiones cambiarias. El programa vuelve así a depender del acceso a financiamiento o asistencia externa, cuya disponibilidad no puede darse por garantizada.
🔎 El Presupuesto queda atrapado en dos circuitos que se refuerzan entre sí: una austeridad que reproduce la necesidad de nuevos ajustes y un sistema de deuda que absorbe enormes volúmenes de financiamiento y divisas sin traducirse en mayor inversión y capacidad de desarrollo.
Categorías