Dilma-Lula

Brasil, el proceso a Lula, la Crisis Institucional y el Contexto Internacional. Boletín Internacional N° 2

Boletín Internacional N° 2 elaborado por Gustavo Lahoud, Claudio Lozano y equipo.

Para Lozano, “la detención de Lula corona un proceso de deterioro significativo de la institucionalidad brasileña que tuvo su punto de arranque en el golpe palaciego que desplazara de la Presidencia del Brasil a Dilma Rousseff y que abriera mecanismos más propios de un Estado de Excepción, que de auténticas democracias republicanas.

Más allá de las responsabilidades que le caben a todos los actores del proceso político brasileño (el PT incluido) en haber sido parte de los mecanismos de sobornos y de financiamiento sucio de la política en todos los niveles de gobierno, resulta fundamental tener en claro que el fin último del accionar combinado de los factores de poder, está dirigido no sólo a sacar a Lula del juego político, sino a clausurar definitivamente la posibilidad de que un proyecto igualitario, más democrático y realmente progresista, pueda ponerse en marcha.

El liderazgo político del PT en la sociedad brasileña es consistente con un proceso de integración regional latinoamericano que, más allá de sus limitaciones, colocaba a Brasil como líder continental y obturaba el avance de las políticas de seguridad que en la región promueven los Estados Unidos. La participación de Brasil en el marco de los BRICS y la diplomacia SUR- SUR también ponía límites al replanteo de la globalización que impulsa la Administración Norteamericana.

Asimismo, la decisión de los gobiernos PT de mantener control soberano sobre los recursos hidrocarburíferos del Atlántico brasileño (Petrobras) y la expansión de empresas brasileñas en la región desplazando incluso empresas norteamericanas (Odebrecht) son problemáticas que operan por detrás del gran debate de las megacausas de corrupción. Dada la importancia regional del país hermano, y los puntos de acuerdo ideológicos en materia económica y regional que evidencian Temer y Macri, parece imprescindible seguir con atención los hechos que vendrán. Preocupa en demasía la actitud del Gobierno argentino de desconocer la institucionalidad Venezolana al tiempo que dice respetar la “institucionalidad del Brasil”. ¿Qué institucionalidad se respeta luego del desplazamiento de una Presidenta legítimamente electa y el encarcelamiento de quien lidera las encuestas como potencial triunfador de las próximas elecciones brasileñas?”.