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Informe LA MERCANTILIZACIÓN DEL HAMBRE , El arte de hacer negocios con la alimentación en tiempos de crisis sanitaria y económica, elaborado por por María Eva Koutsovitis (Investigadora del IPYPP / Coordinadora de la CLIC), Jonatan Baldiviezo (Observatorio del Derecho a la Ciudad – ODC), Franco Armando (IPYPP/Frente Salvador Herrera de la CTA Autónoma Capital) y Myriam Leonor Godoy Arroyo (ODC/IP.

La asistencia alimentaria en las villas y Barrios Populares de la Ciudad de Buenos Aires se realiza a través de comedores comunitarios asistidos por el programa de Atención a Grupos Comunitarios del GCBA que dependen del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat.

El sistema consiste en la entrega de raciones crudas por parte del GCBA, a través de empresas concesionarias, a los comedores comunitarios reconocidos. Las trabajadoras comunitarias, sin ningún tipo de reconocimiento salarial se encargan diariamente de recibir los alimentos crudos, elaborarlos y entregarlos según la modalidad de vianda o habilitando el espacio comunitario para que las familias puedan almorzar, merendar y cenar.

La pandemia del Coronavirus Covid-19 obligó a realizar ciertos cambios en el sistema.

Para María Eva, «El negocio del hambre, utilizando empresas intermediarias “fleteras” de alimentos que generan sobrecostos aproximados del 100%, no sólo sobrecarga de tareas a las mujeres voluntarias, sino que condena a miles de familias a una alimentación de muy baja calidad nutricional. La sola decisión de comprar directo a las cooperativas y los productores de alimentos, permitiría mejorar la calidad nutricional de la asistencia alimentaria, alcanzar mayor cantidad de hogares y reconocer salarialmente el trabajo de las mujeres trabajadoras comunitarias, quienes voluntariamente se encuentran organizadas frente a la urgencia del hambre y hoy en la primera línea gestionan la pandemia en las barriadas humildes de la ciudad más rica.»

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