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En la víspera de la contienda electoral, “los jóvenes” están puestos en el centro de la escena política, expresión de ello es el denominado “voto joven” que supone la incorporación del grupo que va desde los 16 a los 18 al derecho constitucional de participar en los sufragios, permitiendo la ampliación de los derechos políticos en una etapa más temprana de las generaciones juveniles. En este sentido, la importancia de las generaciones futuras y su promoción como “paladines del cambio y la renovación” entran abiertamente en contradicción con el lugar que ocupan dentro del proceso económico.

En la actualidad, la inserción laboral de la generación joven denota un conjunto de limitaciones en el esquema económico vigente que atenta contra sus expectativas futuras al tiempo que compromete al futuro del conjunto de nuestra sociedad. Porque consideramos que urge un lugar en la agenda pública para la búsqueda de soluciones efectivas es que en el presente material brindamos elementos para el debate de esta problemática en base a datos oficiales elaborados por la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC al cuarto trimestre del año 2012. Del mismo se destacan las siguientes conclusiones:

  • La proporción de jóvenes que busca trabajo y no lo consigue, más que duplica la tasa de desocupación para la población total (16,7% vs 6,9%). Es decir, de los casi 2,3 millones de jóvenes que trabajan o buscan trabajo, cerca de 400 mil no lo consiguen.
  • La subutilización laboral (desocupados y subocupados) asciende en el caso de los jóvenes al 27,7%, casi el doble del promedio general de 15,9%.
  • Más de la mitad de los jóvenes con empleo, el 54,8%,  perciben retribuciones inferiores al salario mínimo superando en casi 20 puntos porcentuales el promedio general. Esto es implica a más de un millón de jóvenes.
  • Mientras nada menos que un tercio del total de asalariados no está registrado, en el caso de los jóvenes este porcentaje casi se duplica al alcanza el 58,7%, afectando a 701 mil asalariados de 18 a 24 años.
  • La proporción de la fuerza laboral que se encuentra precarizada, ya sea por el tipo de contratación o por los ingresos, a nivel general afecta a 52%  mientras en lo que respecta la generación juvenil, este flagelo se siente con mayor crudeza: el 77,1% de trabajadores jóvenes sufren alguna modalidad de precariedad laboral. Esto es, 1.750.000 personas de 18 a 24 años de edad.
  • Entre los jóvenes que no estudian que representan el 54% del total, el 41% tampoco trabaja. Esto es, el 22,1% del total de jóvenes, cerca de un millón de personas entre 18 y 24 años, no estudia ni trabaja, reflejando un significativo estado de desaliento frente a la ausencia de oportunidades existente.
  • En relación a la inserción sectorial surge que una quinta parte de los jóvenes ocupados se desempeña en el Comercio, seguido en importancia por la industria manufacturera (15,1%) y la Construcción (12,7%). Estos tres sectores en su conjunto nuclean entonces a la mitad de los asalariados de 18 a 24 años. de los 21 sectores existentes, en 6 sectores los jóvenes superan el 70% de informalidad a la vez que en 12 de los sectores superan el 50%, siendo los casos más agudos los de los trabajadores del servicio doméstico (97%), las actividades inmobiliarias (95,1%) y la Construcción (88,2%).
  • Los jóvenes ganan un 34,1% menos que el promedio de ocupados. Este abaratamiento del costo laboral que viene asociado con la incorporación de mano de obra joven implica que la mayor productividad es apropiada por las empresas en las que se desempeñan. Particularmente el 11,8% de la fuerza laboral juvenil se desarrolla en empleos vinculados con actividades de comercialización destacando la presencia de los llamados “telemarketers” pero también promotores/as, vendedores ambulantes, etc. También se desatacan puestos de trabajos asociados al extendido de redes de servicios público o cableado telefónico vinculados a las empresas privatizadas como las distribuidoras de gas y agua o las grandes telefónicas. Los empleos generados por las grandes constructoras también revisten importancia en la estructura ocupacional juvenil, con tasas de informalidad laboral que van del 77% cuando se trata de jóvenes con algún conocimiento operativo en la materia y del 90,4% para el segmento que carece de calificación. Entre estos empleo se concentra casi un cuarto de la fuerza laboral joven.

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